Una capacitación BPMN puede ser excelente.
Los participantes pueden comprender la notación.
Pueden aprender a modelar procesos correctamente.
Pueden desarrollar sólidas competencias individuales de modelado.
Y sin embargo, unos meses más tarde, la organización puede encontrarse con otro problema.
Buenos modeladores no generan automáticamente prácticas de modelado coherentes.
Una persona modela un proceso con mucho nivel de detalle. Otra se mantiene a un nivel más general.
Los equipos aplican convenciones diferentes.
Nada de esto significa necesariamente que las personas hayan recibido una mala capacitación.
Significa que la capacidad individual en BPMN y la coherencia del modelado a nivel de la organización son dos cosas diferentes.
La capacitación desarrolla competencias. La coherencia requiere prácticas de modelado compartidas.
Sin ellas, los modelos se vuelven más difíciles de comparar, revisar y reutilizar. Y BPMN pierde parte de su valor como lenguaje común.
El objetivo no es que todos los modeladores piensen exactamente de la misma manera.
Se trata de lograr suficiente coherencia para que los modelos producidos por distintas personas puedan ser comprendidos, revisados y utilizados según principios compartidos.
Es en este punto donde la organización necesita ir más allá de la capacitación.
Muchas veces, un conjunto relativamente reducido de convenciones de modelado, ejemplos, mecanismos de revisión y lineamientos metodológicos puede proporcionar el marco común que las competencias individuales por sí solas no pueden crear.
Una capacitación BPMN puede formar buenos modeladores. Una práctica de modelado compartida permite transformar esas capacidades individuales en una capacidad organizacional.
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